Cocoland 3: Primer día de trabajo y segundo.
Mi
primer día de trabajo fue un sábado en un turno de 9 horas. Estuve en el salón
de juegos y tuve la suerte de no recibir el maltrato de la gente. Obviamente, me equivoqué varias veces, como era de
esperarse. Aunque no fue nada serio.
Básicamente dejé que ingresara gente sin pagar a la atracción principal
porque aún no tenía bien en claro quién pagaba o no. No sabía si debía abonarse
el boleto del niño y los adultos entran gratis –por la obligatoriedad que
existe ya que un niño menor de 6 años no puede ingresar solo a esta atracción-
o si es al revés; debo cobrarle al adulto acompañante y los niños menores de 6
años ingresan gratis. No quise hacer de esto una tesis, ni mucho menos fomentar
el debate. Decidí que en una vuelta, aplicaría el primer criterio y a la siguiente vuelta, el segundo criterio.
Nadie se quejó… y eso, es lo importante.
Sin
embargo, el día más glorioso fue el domingo.
Además del atuendo tan particular, hay que sumarle la ocurrencia de la
supervisora: maquillarse la cara haciendo dibujos en las mejillas con gibré.
Mi reacción iba del asombro al desconcierto como si estuviera dentro de un pinball.
Para esta situación hay un refrán que viene bárbaro: “sobre llovido,
mojado”. Subí las escaleras hasta los vestuarios y me dibujé una simpática
frutillita -no se me ocurría otra cosa- y bajé con la actitud de desenfado
–tuve que imaginarme al desenfado porque hasta ese momento no lo conocía muy
bien-, y pensando que hay gente que tiene peores trabajos, como por ejemplo, un
minero, un desplumador de gallinas o algo así.
Debo
decir que, por momentos, olvidé mi
frutilla pintada; sobre todo cuando veía a mis compañeros varones. Como ellos no se querían pintar… tuvieron que
usar sombreros de copa hechos de paño lenci muy coloridos. Siete colores he llegado a contar. Acabo de
recordar otro refrán muy apropiado: “el
muerto se ríe del degollado”.
Me
dediqué a bromear sobre los sombreros todas las veces que pude. Les decía frases como -no sé si te dijeron
pero, (pongo cara de muy preocupada) ¡tenés
un gorro horrible en la cabeza!-
La
buena noticia es que este acontecimiento se da todos los domingos.
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