La
organizada
Todo estaba
anotado en su agenda. También en su
teléfono móvil, acaso perdiera alguno de los dos elementos, siempre podría
recobrar la información. Incluso, anotaba hasta las efemérides personales y
después guardaba las agendas de años anteriores, porque se habían convertido en
libros de historia: la suya.
Con más de
veinte agendas guardadas en la biblioteca, un día de mucha lluvia sin nada más
que hacer, se le ocurrió un experimento:
cargó todas sus efemérides personales en una hoja de cálculo.
Mirando sus veinte
años volcados en una sola hoja distinguió patrones, ausencias en reuniones, flores secas sin saber por qué, preguntas sin responder, vio la vuelta a la esquina que no dio, dilucidó el fino hilo de la causa y efecto en
su vida, ya pasada. Es diciembre, no
habrá sorpresas: habrá tendencias, un alto porcentaje de posibilidades y una
certeza absoluta. La agenda 2014.
En este caso, se trataba de un minicuento de temática libre. Aquí, la licenciada en administración echó una mano.
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